El expresidente Donald Trump criticó públicamente a la representante Marjorie Taylor Greene (R-GA) durante un mitin en Rocky Mount, Carolina del Norte, calificándola de “Marjorie Traitor Brown” y acusándola de pasarse al lado del “liberal frío”. Los comentarios se produjeron como parte de una serie más amplia de quejas expresadas por Trump, destacando una disputa entre las dos figuras que alguna vez fueron aliados incondicionales.

Desglose de las críticas

El ataque de Trump se centró en las recientes declaraciones públicas de Greene cuestionando la dirección del Partido Republicano y la influencia de Trump dentro de él. Hizo referencia específica a sus entrevistas en CNN, donde advirtió sobre posibles pérdidas republicanas en las elecciones intermedias de 2026, sugiriendo que sus críticas surgieron de su negativa a devolverle sus frecuentes llamadas.

“¿Qué diablos le pasó? Ella… debe haber sido una liberal fría como una piedra. Ahora está en CNN todo el tiempo. ¿Puedes creerlo?” —Donald Trump

El expresidente también se burló de la reciente renuncia de Greene al Congreso, alegando que ella se retiró de la carrera porque él no la respaldaría y que otro candidato la habría derrotado fácilmente en las encuestas. La acusó de oportunismo y afirmó que su “valentía” era simplemente una consecuencia de evitar una probable derrota electoral.

Tensiones subyacentes y dinámicas de poder

Esta disputa pública subraya la naturaleza despiadada de las alianzas políticas, particularmente dentro de la facción del Partido Republicano alineada con Trump. Los comentarios de Trump sugieren que la lealtad es condicional; La deslealtad percibida de Greene (a través de críticas y apariciones en los medios) fue recibida con una represalia rápida y pública.

El incidente pone de relieve el continuo control de Trump sobre el poder, incluso fuera del cargo. Su capacidad para influir en los resultados primarios a través de respaldos sigue siendo significativa, como lo demuestra su afirmación de que Greene abandonó porque temía perder su apoyo.

Implicaciones para el Partido Republicano

La ruptura entre Trump y Greene demuestra aún más la fractura dentro del movimiento conservador. El giro de Greene hacia comentarios más moderados –o al menos su disposición a aparecer en los principales medios de comunicación como CNN– indica un potencial realineamiento dentro del partido.

Esta dinámica plantea dudas sobre el futuro de las figuras alineadas con el MAGA y si seguirán atadas a la aprobación de Trump o seguirán caminos independientes. El incidente subraya la naturaleza de suma cero del mundo político de Trump: la disidencia no se tolera, e incluso antiguos aliados pueden convertirse en objetivos si se desvían de la narrativa establecida.

En última instancia, el ataque de Trump a Greene es un claro recordatorio de que en su esfera la lealtad es primordial y la humillación pública es una herramienta para mantener el control.