El flan, a menudo percibido como un postre elaborado, es sorprendentemente sencillo. Esta receta combina el brillante sabor de las naranjas con la profundidad floral del azafrán, creando una natilla que es tan atractiva a la vista como deliciosa. La clave son los ingredientes de calidad y un método de cocción suave.

Elegir la naranja adecuada

El autor probó tres variedades de naranja: mandarinas, naranjas Navel y naranjas Cara Cara. Si bien las mandarinas eran demasiado dulces, la naranja navel surgió como la mejor opción por su acidez equilibrada, su clásico sabor a naranja y sutiles notas de vainilla. Esto lo hace ideal para un flan que ya depende del azúcar para darle dulzura. Las naranjas Navel también están ampliamente disponibles y son asequibles, lo que garantiza la accesibilidad para la mayoría de los cocineros.

Azafrán: la calidad importa

El azafrán es una especia cara, pero le da una dimensión única a este flan. La receta recomienda utilizar azafrán de la mayor calidad posible para maximizar su aroma y sabor floral. Evite el azafrán premolido, ya que a menudo está adulterado con cúrcuma o pimentón. En su lugar, haga florecer hebras enteras de azafrán en agua caliente para extraer todo su potencial. Una cucharada de agua caliente desbloqueará el color y la fragancia de la especia antes de incorporarla a la natilla.

Caramelo: Controla la Oscuridad

La base de caramelo es personalizable. Para obtener un sabor más intenso y ligeramente amargo, cocínelo hasta que se dore. Un caramelo más claro se consigue retirando antes la sartén del fuego. Calentar la bandeja para hornear en el horno de antemano asegura que el caramelo se extienda uniformemente.

Método de cocción: bajo y lento

El autor probó dos métodos de cocción: cubierto a 325°F (160°C) y descubierto a 350°F (175°C). Se prefirió la temperatura más baja porque minimiza las burbujas y la cuajada, produciendo una textura más suave. Un baño de agua es esencial para mantener un calor constante alrededor del flan, evitando que se cocine demasiado.

La paciencia es clave

Resiste la tentación de voltear y cortar el flan inmediatamente. Al menos cuatro horas de enfriamiento son cruciales para que la crema cuaje correctamente. Esto asegura rebanadas limpias y una textura suave como la seda, lo que hace que la espera valga la pena. El resultado final es un flan brillante y aromático que muestra la sencilla elegancia de este postre clásico.

La engañosa simplicidad del flan lo convierte en un proyecto gratificante para cualquier cocinero. La combinación de naranja y azafrán es una combinación sorprendentemente efectiva, que produce una natilla brillante y profundamente sabrosa.