Reducir el consumo de alcohol, en lugar de eliminarlo por completo, aún puede generar importantes beneficios para la salud. Si bien el consumo excesivo de alcohol es claramente perjudicial, una nueva investigación sugiere que incluso una reducción modesta del consumo puede mejorar el bienestar físico y mental. Esto es particularmente relevante para las personas que consideran insostenible un enfoque de todo o nada; una estrategia más pragmática puede ser más eficaz a largo plazo.

Mejoras en la salud física

Reducir el consumo de alcohol puede conducir a mejoras mensurables en marcadores de salud clave en tan solo unos meses. Un ensayo clínico demostró que los participantes que redujeron moderadamente el consumo de alcohol experimentaron presión arterial más baja, mejor función hepática y una mejor calidad de vida general en cuatro meses. Estos resultados resaltan que incluso los pequeños cambios pueden marcar una diferencia sustancial, especialmente para aquellos con antecedentes de consumo excesivo de alcohol.

Equilibrando la salud física y mental

Los expertos enfatizan que el alcohol no es inherentemente “bueno” para la salud, pero su consumo responsable puede ser parte de un estilo de vida equilibrado. Negarse todo disfrute puede ser contraproducente, especialmente si el alcohol desempeña un papel en la relajación y la conexión social. Como señala un médico, una copa de vino disfrutada con amigos puede contribuir al bienestar mental, siempre y cuando no se convierta en un consumo crónico.

¿Cuánta reducción es efectiva?

No existe un número mágico, pero incluso bajar uno o dos “niveles de riesgo” (según lo define la Organización Mundial de la Salud) puede conducir a menos complicaciones relacionadas con el alcohol con el tiempo. Las pautas actuales sugieren no más de dos tragos por día para hombres y uno para mujeres, pero algunos expertos creen que estos límites aún pueden ser demasiado altos. El enfoque más seguro sigue siendo minimizar el consumo tanto como sea posible, ya que ningún nivel de consumo de alcohol está completamente libre de riesgos.

Pasos prácticos para recortar

Si su objetivo es reducir su consumo, comience por identificar por qué bebe. ¿Es para aliviar la ansiedad, la presión social o el aburrimiento? Luego, explora alternativas más saludables: caminatas diarias, nuevos pasatiempos o bebidas sin alcohol. Hacer un seguimiento de su consumo (tipo y cantidad) también puede resultar sorprendentemente eficaz.

Establecer límites (por ejemplo, un número máximo de tragos por sesión o por semana) puede proporcionar estructura, pero la autocompasión es crucial. Si cometes un error, no abandones tus esfuerzos; simplemente inténtalo de nuevo la próxima vez. Rechazar ofertas cortésmente cuando haya alcanzado su límite también puede ayudarlo a mantener sus objetivos.

En última instancia, la moderación es clave. Cuanto menos bebas, mejor, pero socializar y disfrutar del tiempo con amigos no debería ir en detrimento de tu salud. Es poco probable que una copa de vino con sus seres queridos le haga daño e incluso puede mejorar su bienestar mental.