La necesidad de superar un resfriado e ir al gimnasio es común, pero si es una buena idea depende de qué tan enfermo estés. Hacer ejercicio estando enfermo no es intrínsecamente malo, pero puede ser contraproducente si su cuerpo ya está luchando por combatir las infecciones. La clave es comprender la diferencia entre los síntomas leves y los que exigen reposo.
Cómo la enfermedad afecta tu entrenamiento
Cuando estás resfriado, tu cuerpo desvía energía para combatir el virus. Esto significa una reducción de la fuerza muscular, la resistencia y una regulación de la temperatura potencialmente alterada. La fiebre, en particular, puede provocar un sobrecalentamiento más rápido de lo normal. El ejercicio ligero puede estimular el sistema inmunológico con el tiempo, pero no hay evidencia de que acorte la duración de un resfriado. De hecho, el esfuerzo excesivo puede empeorar los síntomas y prolongar la recuperación.
La “regla del cuello” para las decisiones de ejercicio
Los médicos recomiendan una regla simple: si sus síntomas están por encima del cuello (secreción nasal, dolor de garganta, congestión nasal), probablemente sea seguro hacer ejercicio. Si los síntomas están por debajo del cuello (tos, dificultad para respirar, dolores corporales, fiebre), es mejor saltarse el entrenamiento.
Mejores y peores entrenamientos cuando estás enfermo
Si tiene autorización para hacer ejercicio, evite las actividades de alta intensidad. Aquí hay un desglose:
Buenas elecciones:
– Trote ligero
– Ciclismo a un ritmo moderado.
– Entrenamiento elíptico
– Ejercicios ligeros de resistencia.
Evitar:
– Carreras rigurosas o entrenamientos HIIT
– Levantamiento de pesas pesado
– Cualquier ejercicio que te deje más agotado de lo habitual.
Síntomas que exigen descanso
Ciertas condiciones significan que el ejercicio está prohibido:
- Fiebre: Tu cuerpo ya está trabajando horas extras para regular la temperatura. El ejercicio añade estrés innecesario.
- Tos productiva: Si tose con frecuencia, es probable que sea contagioso y debe evitar la propagación de gérmenes.
- Dolores corporales/congestión en el pecho: Indican una infección más grave que requiere reposo.
- Problemas estomacales: Las náuseas, los vómitos o la diarrea son señales de que su cuerpo necesita recuperación, no esfuerzo.
- Síntomas parecidos a los de la gripe: La fiebre alta, los dolores musculares y la fatiga intensa significan que debes quedarte en casa y descansar.
Etiqueta en el gimnasio cuando no hace buen tiempo
Si elige hacer ejercicio con síntomas leves, hágalo en casa o al aire libre para evitar la propagación de gérmenes. Si vas al gimnasio, limpia bien el equipo después de usarlo. Si estornuda o tose, no exponga a otras personas.
Volviendo a tu rutina
Después de recuperarse, no vuelva a realizar entrenamientos intensos inmediatamente. Vuelve a ejercitarte con pesas más ligeras y menos repeticiones. Escuche a su cuerpo y no tema tomar días de descanso adicionales si es necesario.
Veredicto final: Es posible hacer ejercicio con un resfriado, pero requiere una evaluación cuidadosa. Priorice el descanso cuando esté enfermo y no se esfuerce si su cuerpo no está a la altura.
