La estrella de Hollywood Jennifer Garner compartió recientemente una experiencia universalmente identificable: sus hijos adolescentes y adultos jóvenes piensan que ella no es nada genial. En una aparición del 19 de febrero en The Jennifer Hudson Show, Garner admitió con franqueza que sus hijos – Samuel (13), Seraphina (16) y Violet (20) – la ven como algo completamente vergonzoso.
La lucha universal de los padres
Esta admisión resalta una dinámica común entre padres e hijos, particularmente durante la adolescencia. Los adolescentes a menudo dan prioridad a la percepción de sus pares, haciendo que la aprobación de los padres sea secundaria. La situación de Garner subraya que ni siquiera el estatus de celebridad protege a los padres del inevitable factor de “vergüenza”. Cuando se le preguntó cómo gana “puntos interesantes” con sus hijos, Garner se rió y afirmó que depende de las apariciones con sus amigos famosos.
“Mis hijos no… quiero decir, me siento completamente avergonzado”, dijo Garner. “Sólo soy vergonzoso”.
Aprovechar los amigos famosos para ganar credibilidad
Garner explicó con humor que sus hijos están más impresionados por sus compañeros de reparto como Nikolaj Coster-Waldau (Game of Thrones ) y Judy Greer (13 Going on 30 ) que por sus propios logros. Esto sugiere que los niños a menudo valoran la validación externa de figuras que admiran independientemente de sus padres. Garner reconoció en broma confiar en sus amigos para obtener “puntos interesantes”, un sentimiento con el que muchos padres probablemente puedan identificarse.
El cambio en los estilos de crianza
En una entrevista separada con Marie Claire UK, Garner reflexionó sobre la naturaleza cambiante de la paternidad. Describió un enfoque más no intervencionista, que permite a sus hijos tomar sus propias decisiones en lugar de ejercer un control estricto. Este estilo de crianza moderno, al que ella llama “crianza con un botón en la boca”, reconoce la necesidad de dar a los adolescentes más autonomía a medida que maduran.
“Hay que dejarles crecer y tomar sus decisiones. No puedes controlarlo”.
A pesar de la aparente vergüenza de sus hijos, Garner sigue profundamente orgullosa de ellos. La historia es un alegre recordatorio de que incluso los padres de alto perfil enfrentan las mismas luchas universales que todos los demás. El sentimiento, sin embargo, no es mutuo, ya que Garner encuentra a sus hijos muy geniales.
En última instancia, la franqueza de Garner ofrece una visión identificable de la dinámica de la vida familiar, lo que demuestra que ninguna fama puede eximir a los padres de poner los ojos en blanco ocasionalmente o de suspiros desdeñosos.

























