La familia Hughes está haciendo historia en los Juegos de Invierno de Milán Cortina, con sus dos hijos, Quinn y Jack, compitiendo por el equipo de EE. UU. en hockey masculino, que se enfrentará a Canadá en el juego por la medalla de oro el domingo. Pero su éxito no se debe sólo al talento atlético; se basa en una base familiar inmersa en el hockey, destacada por su madre, Ellen Weinberg-Hughes, quien acaba de obtener una medalla de oro como consultora de desarrollo de jugadores para el equipo femenino de EE. UU.

Un asunto de familia: de la pista al liderazgo

La victoria de Ellen el jueves, derrotando al equipo de Canadá, añade otro capítulo al legado del hockey de Hughes. Ella no es sólo una madre orgullosa; ella misma es una profesional experimentada del hockey. Weinberg-Hughes, ex jugadora universitaria y miembro del equipo de EE. UU. en el Campeonato Mundial Femenino de 1992 (con cinco asistencias), pasó a desempeñar funciones de entrenadora y desarrollo. Su dedicación aseguró que sus hijos, Quinn y Jack, tuvieran el apoyo para sobresalir desde una edad temprana.

Las raíces del hockey de la familia son profundas. Su padre, Jim Hughes, es un ex jugador y entrenador desde hace mucho tiempo, y actualmente trabaja con CAA Hockey después de años en la Liga Americana de Hockey y como Director de Desarrollo de Jugadores de los Toronto Maple Leafs. Estos antecedentes significan que los hermanos Hughes no sólo crecieron en torno al hockey, sino que estuvieron inmersos en él.

El ascenso de los hermanos al estrellato olímpico

Quinn (Minnesota Wild) y Jack (New Jersey Devils) se han convertido en fuerzas dominantes en el equipo de EE. UU. Jack, que jugó como lateral en los Juegos Olímpicos, tiene tres goles y tres asistencias, mientras que el defensa Quinn tiene seis asistencias, incluido el gol en tiempo extra contra Suecia que los impulsó al juego por la medalla de oro.

“Mis padres son los principales impulsores de quiénes somos como personas y de lo que hacemos”, afirmó Quinn después de la victoria del equipo por 5-1 sobre Letonia.

Su asociación no se limita al hielo. Los hermanos estaban en las gradas cuando el equipo de su madre ganó el oro, un momento que aprecian mientras se preparan para su propia lucha por la medalla. Jugar juntos en los Juegos Olímpicos es particularmente especial, ya que sus horarios de la NHL no permiten una colaboración frecuente sobre el hielo.

Un legado más allá de las medallas

La historia olímpica de la familia Hughes es más que una simple búsqueda del oro. Es un testimonio de la dedicación, la tutoría y el poder de una estructura familiar solidaria. Su logro colectivo resalta cómo la participación de los padres y el profundo arraigo en un deporte pueden nutrir a futuras estrellas.

La familia Hughes está lista para agregar otra medalla a su colección este fin de semana, demostrando que su legado no se trata solo de ganar, sino de construir una dinastía a través del trabajo duro, la familia y una pasión de toda la vida por el hockey.