Según los informes, Sarah Ferguson, la ex duquesa de York, se hospeda en un spa apartado en Donegal, Irlanda, mientras su exmarido, el príncipe Andrés, enfrenta un renovado escrutinio sobre sus vínculos con Jeffrey Epstein. Esta medida sigue a estancias anteriores en retiros de bienestar en Suiza y los Emiratos Árabes Unidos, lo que sugiere un patrón de búsqueda de privacidad durante un período sensible.

Desalojo y escrutinio continuo

Ferguson fue recientemente desalojada de Royal Lodge, donde residía con el Príncipe Andrew. El desalojo se produjo mientras el rey Carlos busca reducir las cargas financieras de la familia real y consolidar propiedades. Mientras tanto, Andrew sigue bajo investigación por presunta mala conducta en un cargo público, tras su arresto el 19 de febrero.

Este caso es significativo porque pone de relieve las consecuencias actuales del escándalo de Epstein, que sigue dañando la reputación de la monarquía británica. El hecho de que tanto Ferguson como Andrew mantengan estrechos vínculos con Epstein, a pesar de la condena pública, plantea dudas sobre la responsabilidad dentro del círculo real.

Buscando aislamiento

Las fuentes afirman que Ferguson eligió deliberadamente el Ballyliffin Lodge & Spa en Donegal por su lejanía y discreción. Había visitado el lugar anteriormente, sabiendo que ofrecía un riesgo mínimo de atención no deseada. Este comportamiento sugiere un deseo de evitar el escrutinio público mientras ella navega por las consecuencias de la investigación.

La propia Ferguson aludió a su necesidad de aislamiento en un vídeo de TikTok de 2024, afirmando que busca “aire fresco” cuando se siente abrumada. Esto es particularmente relevante dados sus supuestos tratos financieros con Epstein, que han resurgido en medio de la publicación de correos electrónicos condenatorios por parte del Departamento de Justicia. Estos correos electrónicos contradicen las afirmaciones anteriores de Ferguson de que rompió vínculos con el financiero después de su arresto en 2008.

Una historia de estrechos vínculos

Ferguson y Andrew estuvieron casados de 1986 a 1996 y siguieron siendo amigos cercanos incluso después de su divorcio. Su amistad compartida con Epstein subraya la compleja dinámica en juego. Andrew ha enfrentado durante mucho tiempo acusaciones de abuso sexual por parte de Virginia Giuffre, quien afirma que Epstein la traficaba con él cuando era adolescente. La investigación en curso amenaza con exponer aún más estas acusaciones.

El patrón de Ferguson de buscar retiros aislados sugiere un intento deliberado de distanciarse de la creciente controversia que rodea a su exmarido y sus asociaciones mutuas.

La situación sigue siendo inestable mientras tanto Ferguson como Andrew enfrentan una creciente presión pública. Sus acciones seguirán siendo objeto de intenso escrutinio a medida que se desarrolle la investigación.