Un estudio a gran escala en el que participaron más de 131.000 participantes ha revelado un vínculo convincente entre el consumo de cafeína y la reducción del riesgo de demencia. Los investigadores encontraron que las personas con una mayor ingesta de cafeína demostraron una 18% menos de probabilidad de desarrollar demencia en comparación con aquellos con un mínimo o ninguna cafeína en sus dietas. Esto sugiere que el consumo regular de café o té puede ofrecer cierto grado de protección cognitiva, aunque no prueba una causalidad directa.

Los detalles y hallazgos del estudio

La investigación, publicada en JAMA, analizó datos de décadas de dos importantes estudios de salud: el Estudio de salud de enfermeras y el Estudio de seguimiento de profesionales de la salud. Los participantes informaron sobre sus hábitos alimentarios y los investigadores siguieron los resultados de salud durante hasta 43 años. Durante ese período, 11.033 personas desarrollaron demencia. El análisis mostró que dos o tres tazas de café con cafeína al día o una o dos tazas de té con cafeína se asociaron con la reducción más significativa del riesgo. En particular, el café descafeinado no produjo los mismos beneficios, lo que indica que la cafeína en sí misma es probablemente el factor clave.

Cómo la cafeína podría proteger el cerebro

Los neurólogos proponen varios mecanismos detrás de este efecto. La cafeína actúa como psicoestimulante, mejorando la señalización neuronal y el flujo sanguíneo, lo que puede mejorar la memoria, la atención y la función cognitiva. El estudio también sugiere que los compuestos bioactivos del café y el té, como los polifenoles, pueden reducir la inflamación y el daño celular, protegiendo aún más contra el deterioro cognitivo.

Sin embargo, los expertos advierten contra la sobreinterpretación. “La idea de que el consumo moderado de cafeína puede mejorar modestamente la función cognitiva aún no está probada”, afirma Clifford Segil, neurólogo del Centro de Salud Providence Saint John. Se necesitan más investigaciones para establecer relaciones definitivas de causa y efecto.

Encontrar el equilibrio adecuado

Si bien los hallazgos son alentadores, la moderación es crucial. El exceso de cafeína puede alterar el sueño y elevar los niveles de estrés, lo que podría anular cualquier beneficio cognitivo. Los expertos recomiendan limitarse a no más de 400 miligramos de cafeína por día, aproximadamente el equivalente a 1 a 3 tazas de café. Además, consumir bebidas con cafeína y exceso de azúcar podría contrarrestar los efectos positivos al aumentar la inflamación.

En última instancia, disfrutar de una ingesta diaria moderada de café o té puede favorecer la salud del cerebro con el tiempo, pero no debe considerarse una solución independiente. Los factores del estilo de vida, como el sueño, la dieta y la participación social, también desempeñan un papel vital en la preservación de la función cognitiva.

El estudio subraya la compleja relación entre la dieta y la salud neurológica, destacando la cafeína como un factor protector potencial, aunque no definitivo, contra la demencia.