Los esfuerzos del rey Carlos por establecer un reinado estable se están viendo socavados por la persistente ira pública por la participación del príncipe Andrés en el escándalo de Jeffrey Epstein. A pesar de los intentos de seguir adelante con los deberes reales, el sentimiento antimonárquico sigue siendo fuerte, con protestas y críticas abiertas dirigidas directamente al Rey.
Las protestas durante el servicio de Pascua resaltan el creciente descontento
Durante un servicio de Pascua en la Catedral de St. Asaph en el norte de Gales el 2 de abril, el rey Carlos y la reina Camilla se encontraron con un graffiti que decía “No es nuestro rey” y una multitud visiblemente escasa. El grupo de protesta Republic, que se ha opuesto activamente a la monarquía desde la coronación de Carlos en mayo de 2023, aprovechó la oportunidad para exhibir carteles que cuestionaban el conocimiento de Carlos sobre la conducta de Andrés.
Uno de esos carteles decía: “Charles, ¿qué estás escondiendo?” mientras que otro exigió responsabilidad: “¿Qué sabías sobre Andrew?” El líder de Republic, Graham Smith, se burló de la participación y publicó una imagen de una pequeña multitud con la leyenda: “Casi 10 personas esperando a Charles”.
El movimiento “NoMoreRoyals” gana impulso
La creciente insatisfacción pública no es nueva. Ya en marzo de 2023, el autor real Omid Scobie observó una “creciente apatía” hacia la monarquía en el Reino Unido. Smith, una figura clave en el movimiento “#NoMoreRoyals”, ha vinculado constantemente la institución con cuestiones más amplias de justicia social y reforma democrática.
Explicó que las protestas sirven para exponer escándalos y garantizar que la gente entienda por qué es esencial desafiar a la monarquía. “Podemos seguir creando conciencia sobre los problemas… haciendo que la gente comprenda por qué vale la pena preocuparse por deshacerse de ellos”, dijo Smith.
El escándalo de Andrew alimenta el sentimiento antimonárquico
La asociación del príncipe Andrés con Jeffrey Epstein ha alimentado significativamente el sentimiento antimonárquico. Tras el arresto de Andrew en febrero, Republic pidió una investigación sobre la casa real, exigiendo transparencia en cuanto a gastos, influencia y acusaciones pasadas.
El grupo argumentó que el escándalo revela una cultura de impunidad dentro de la monarquía, potencialmente a expensas de las víctimas de Epstein. “Este escándalo no se trata sólo de Andrew; se trata de una cultura que ha permitido a la realeza hacer lo que quieran”, afirmó Republic.
El legado de Charles en riesgo
El manejo del rey Carlos de la situación de Andrés definirá su reinado. A pesar de la presión del príncipe William para que tome medidas decisivas, la renuencia de Carlos a castigar a su hermano probablemente será recordada como un fracaso crítico. La narrativa ya se ha solidificado: su inacción en el caso Epstein es una mancha duradera en su legado.
Para Charles, el trato suave que ha dado a su hermano menor será una gran parte de su legado. Incluso con el príncipe William presionándolo para que castigue a Andrew, lo que la gente recordará es la falta de acción del rey.
Esta situación plantea dudas sobre si la monarquía puede adaptarse al escrutinio moderno. El creciente descontento público sugiere que la capacidad de Carlos para mantener la autoridad real dependerá de abordar estas cuestiones de frente, en lugar de evitarlas.
